Ars Moriendi

Facsímil en madera

En 2025 recibí el encargo de realizar un facsímil de una xilografía del Ars moriendi del siglo XV para la colección de Emmanuel Pan. La obra forma parte de su colección privada y se exhibe actualmente en el estudio Hören, ubicado en Av. de Mayo 1370, Piso 9, Oficina 242, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.

El primer desafío fue determinar el tamaño exacto de la estampa. Como sucede con los blockbooks del siglo XV, no existe una medida única y estandarizada. Las impresiones varían levemente de un ejemplar a otro. Tras investigar sin resultados concluyentes, logré acceder a información precisa proveniente de un ejemplar conservado en la Library of Congress en Washington, USA. Las medidas fueron tomadas por la bibliotecaría Marianna Stell que otorgo la información precisa para confeccionar la matriz.

Las estampas oscilaban entre 21–22 cm de alto y 16–17 cm de ancho. Comprendí entonces que la fidelidad histórica no implicaba una cifra absoluta, sino trabajar dentro de un rango verosímil. Con esa base definí la escala del bloque.

Decidí realizar la matriz en palo blanco, por su estabilidad, su fibra cerrada y su excelente respuesta al corte. La imagen no fue tallada en un solo bloque, sino construida a partir de ocho cortes independientes. Ocho piezas que, ensambladas con precisión milimétrica, reconstruyen la unidad visual del grabado original.

La fragmentación fue una decisión técnica. El formato, sumado a la dirección de la veta y a la tensión natural de la madera, hacía más seguro modular el soporte para garantizar estabilidad estructural y uniformidad en la impresión. Cada sección fue cepillada, escuadrada y calibrada antes de transferir el dibujo.

El proceso de talla fue progresivo y metódico: primero las líneas estructurales, luego los grandes vaciados y finalmente las modulaciones internas. Más que copiar contornos, me interesaba restituir la lógica del sistema gráfico: la relación entre negros y blancos, la densidad de la línea y el ritmo visual propio de las xilografías devocionales del siglo XV.

La prueba de estado confirmó que la escala elegida funcionaba. La imagen tenía la compacidad y presencia que se percibe en los ejemplares históricos. No pude compararla físicamente con el original, y quizá fue mejor así, pero en relación con las reproducciones disponibles, la correspondencia resultó convincente.

La impresión final buscó un equilibrio entre presión, carga de tinta y definición de los blancos tallados. El resultado fue una estampa de contraste firme y estructura clara, coherente con el carácter didáctico y severo del Ars moriendi.

Este proyecto, exhibido en 2026 en el estudio Hören (Av. de Mayo 1370, Piso 9, Oficina 242, CABA), fue también para mí un ejercicio de arqueología material: comprender cómo se construía una imagen en el siglo XV, aceptar la variabilidad como parte de su naturaleza y asumir que la fidelidad no es una exactitud mecánica, sino una coherencia estructural.